Perder grasa de forma saludable no consiste en pasar hambre, consiste en ajustar la alimentación a tu gasto real y poder sostenerla en el tiempo. Trabajamos con comida real y con flexibilidad, generando un déficit calórico progresivo para no perder energía ni masa muscular.
- Sin alimentos prohibidos. Recetas, fotos y equivalencias para ir cambiando según lo que te apetezca o tengas en casa.
- Sin quedarte sin energía. El déficit se calcula cuidando la proteína y el reparto de comidas, para que lo que pierdas sea grasa y no músculo.
- Con un seguimiento cercano, sin dejarte a la deriva. Revisiones cada semana y WhatsApp para tus dudas entre medias.
- Para que se mantenga. Entendiendo el porqué de cada cosa, para que no tengas que depender de una dieta toda la vida.
Si quieres acelerar y consolidar el resultado, este objetivo también puede trabajarse con nutrición + entrenamiento junto al equipo Haltera.
Esto encaja contigo si
- Has perdido peso más de una vez y lo has recuperado.
- Entrenas de forma constante pero no ves cambios en el espejo.
- Has hecho dietas en las que te han prohibido alimentos y has terminado tirando la toalla.
- Comes lo que crees que es «saludable» y aun así no pierdes grasa.
- Quieres perder grasa sin dejar de salir a cenar ni de comer en familia.
- Has llegado a un punto en el que ya no sabes qué tocar.
Qué miramos además del peso
- Composición corporal. Perder peso no es perder grasa. Si por un déficit calórico muy agresivo terminas perdiendo músculo, el resultado empeora aunque la báscula marque menos peso.
- Medidas y fotos. El peso por sí solo no es determinante, fluctúa de un día a otro, por eso acompañamos con fotos y, si es necesario, medidas corporales.
- Energía, descanso y hambre. El cansancio, el descanso de mala calidad y el aumento del apetito son signos de un déficit excesivo, y aparecen antes que cualquier cambio en la báscula. Cuando se detectan, se revisa el cálculo del déficit y el aporte proteico.
- Adherencia. La clave para que tengas éxito es que puedas seguir el plan el máximo tiempo posible, por eso lo adaptamos a tu contexto y a tus gustos.
Preguntas frecuentes
¿A qué ritmo se pierde grasa?
No hay una cifra que valga para todo el mundo. El ritmo depende del punto de partida, del déficit que se genere, de la actividad diaria, de si se entrena o no, del descanso y de la propia persona. Cuando hay bastante peso que perder es habitual perder más rápido al principio y que el ritmo se modere después. Una pérdida muy rápida suele incluir agua y masa muscular además de grasa, y por eso el déficit se ajusta en las revisiones en lugar de fijarlo de entrada.
¿Por qué las dietas que he hecho no me han dado resultados?
Suele deberse a tres motivos. La pauta era cerrada: no llegó a generar adherencia, y en muchos casos el nivel de restricción terminó produciendo ansiedad por la comida. La pauta no estaba bien calculada para el gasto, la actividad y el punto de partida de esa persona. Y no había acompañamiento suficiente entre revisiones, de manera que cualquier estancamiento o dificultad se quedaba sin resolver.
¿Qué se valora en las revisiones además del peso?
Composición corporal, medidas, energía, descanso, sensación de hambre y adherencia real a la pauta. El peso solo es un dato más: si baja pero se está perdiendo masa muscular, el resultado empeora.
¿Voy a pasar hambre?
No debería. El déficit se calcula cuidando la proteína, el volumen de la comida y el reparto a lo largo del día. Si tienes hambre constante, es una señal de que hay que ajustar la pauta, y para eso están las revisiones semanales.
¿Hay alimentos prohibidos?
No. Trabajamos con equivalencias, así que puedes cambiar unos alimentos por otros según lo que te apetezca o tengas en casa. Una pauta que prohíbe se abandona; una que se adapta, se sostiene.
¿Puedo seguir saliendo a comer fuera?
Sí. Te doy pautas para hacer las mejores elecciones en esos momentos. Además, cuando el resto de tu alimentación va acorde a tu objetivo, no pasa nada por incluir alguna comida fuera del plan.
¿Hace falta que entrene?
No es obligatorio para perder grasa, pero cambia mucho el resultado: entrenar fuerza es lo que protege el músculo mientras estás en déficit. Si no entrenas, ajustamos la pauta a eso.
¿Y si me estanco?
Se ajusta. Los estancamientos son parte del proceso y por eso la revisión es semanal: se mira qué ha cambiado en energía, adherencia y medidas, y se toca lo que haga falta antes de que se convierta en un mes perdido.
¿Empezamos?
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